¡Ay!, cuántos quebraderos de cabeza da la familia, aunque sea prudente como la de mi Amada Esposa, y precisamente por su aversión a la fama y a la popularidad. ¿Quién habrá aconsejado tan mal a la hermana de la Princesa en la fórmula para evitar el acoso de la prensa del corazón? Esa fue la pregunta que me hice, y que le hice a la Princesa, cuando me contó que...
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